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Con la desaparición de Enrique Mateos, ocurrida el pasado 6 de julio de 2004 en Sevilla, desaparece uno de los grandes jugadores de la época de oro del Real Madrid. Mateos jugó ocho temporadas en el Real Madrid, las que van desde 1953/54 a a la 1960/61 en las que consiguió 4 Copas de Europa, 4 títulos de Liga y 1 de Copa Intercontinental. Fue once veces internacional absoluto. De la escuela madrileña Mateos, conocido entre sus compañeros del
Enrique Mateos Mancebo nació en Madrid el 15 de junio de 1934. Era un niño enclenque, que no débil, muy lejos del arquetipo de jugador que se llevaba por aquellos tiempos, por lo que nadie, ni él mismo, suponía que con los años sería uno de los elegidos en el ámbito futbolístico. Su primer contacto con el fútbol fue una pelota de trapo que el mismo confeccionó. Cursa sus estudios en los Salesianos de Atocha, donde forma por primera vez en un equipo con ribetes de seriedad, aunque su escasa corpulencia le hace ocupar con demasiada frecuencia el banquillo de los suplentes. De esta constante lucha en desventaja con sus compañeros de colegio, mucho más fuertes que él, aprendió Mateos eso tan viejo de que “donde falta fuerza debe de sobrar astucia”. Enrique Mateos aprende el oportunismo que más tarde le haría ampliamente popular en los estadios.
A los quince años juega en su primer equipo federado, el Colonia San Fermín, donde estuvo un año para dar el salto a los juveniles del Boetticher y Navarro. Una temporada en el equipo ascensorista les bastó para que sus cualidades transcendieran al mundillo futbolístico, interesándose por sus servicios el juvenil del Plus Ultra, desde el que saltó al primer equipo, que militaba por entonces en Tercera División, de la que ascendió a Segunda gracias en parte a los goles conseguidos por Enrique Mateos. El salto de Enrique Mateos a la fama fue de lo más espectacular y anecdótico que se ha producido en el panorama futbolístico español. Corría el año 1953 y la selección se preparaba para el Mundial de Suiza. En el ya desaparecido Metropolitano se disputó un encuentro entre la selección y el Plus Ultra, que hacía de sparring. La presencia de Kubala, Basora, Ramallets, Gaínza, Di Stéfano, etc., integrados en la selección hizo que se congregara una gran muchedumbre en los graderíos del Metropolitano, que al final del encuentro corearon el nombre de Mateos. Tan apoteósica fue su actuación que la prensa especializada le dedicó amplísimos espacios. El Real Madrid, que estaba formando el equipo que le daría grandes días de gloria, lo fichó a la mañana siguiente, aunque el jugador se quedó unos meses más en el equipo asegurador. Debut con el Real Madrid Mateos sueña con el momento de enfundarse
Recuperado de la lesión, Mateos jugó la segunda edición de la Copa de Europa, concretamente lo hizo en seis partidos en los que marcó tres goles. La competencia era feroz en un equipo que disponía de los siguientes jugadores en la delantera: Kopa, Di Stéfano, Joseíto, Gento, Marsal, Rial…, y el propio Mateos.
Mateos ha sido un privilegiado a la hora de presentar un palmarés futbolístico. El madrileño jugó en el mejor equipo con los mejores jugadores de la época, con los que no desentonó, muy al contrario, su presencia fue decisiva, como la de otros compañeros, en la consecución de cuatro Copas de Europa, un hito del que muy pocos jugadores pueden presumir. Estos galardones fueron aderezados con el título de Liga ganado en cuatro ocasiones. En su largo y espectacular camino como jugador del Real Madrid, Mateos alternó
con los mejores jugadores de la historia madridista.
Al inicio de la temporada 1961-62, con la entrada de Miguel Muñoz como entrenador del Real Madrid, se produce una reestructuración en el seno de la plantilla madridista que afecta directamente a Mateos que, con veintisiete años, deja el equipo del Bernabéu.
Mateos ficha por tres campañas con el Sevilla. En el equipo sevillista, Mateos
llegó a disputar una final de Copa, que perdió precisamente ante el Real
Madrid. Finalizado su contrato firmó por el Huelva. En esta misma campaña es
reclamado por el Betis, que se encontraba en situación de descenso. Acude a la
llamada de los béticos y su intervención resulta decisiva para la salvación
de los sevillanos. En cuatro encuentros comprometidos que restaban marcó tres
goles que ayudaron a mantener la categoría. Mateos, en pleno éxito de su
carrera, no
se quedaría en el Betis, sino que suscribiría contrato con la Gimnástica de
Torrelavega. Tras un año en el equipo santanderino, Enrique Mateos emprendió la aventura.
Se enroló en el Stokes, de Cleveland, con el que quedó campeón del Grupo
Norte. Fue proclamado como el futbolista más famoso de América del Norte. Aún
así, Mateos, ya en el cénit de su carrera, decidió cambiar de aires y
suscribió un contrato de tres meses de duración con el club East London, de
Johannesburgo (Sudáfrica). Tan del agrado de los directivos sudafricanos fue su
actuación Como internacional, Mateos defendió en once ocasiones la camiseta de la selección nacional, consiguiendo seis goles. Fue entrenador del Fuencarral, Pegaso, Cádiz, al que ascendió por primera vez en su historia a Primera División, Deportivo de la Coruña y Orihuela, entre otros. Enrique Mateos estuvo casado con Paquita, hermana de la mujer de Luis del Sol, y tuvo cuatro hijos, Enrique, Ana María, Rocío del Pilar y Francisco Javier. |
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